Òscar Camps (Barcelona, 1963) es fundador y director de Proactiva OpenArms . Recibió el premio Catalán del Año durante el 2015 en reconocimiento a su trabajo: salvar vidas. De refugiados. Entre tierra y mar. VÍA Emprendida entrevista a Camps coincidiendo con el último Foro Cornellà Creación del año para hablar del pasado, presente y futuro de una ONG que empezó a navegar con 15.000 euros. Ahora, pero, levanta «dinero en una nada» y reivindica su gran poder de comunicación. Sin pelos en la lengua. Critica que «los políticos que tenemos son una mierda», «la información está muy sesgada por intereses nacionales» y «cuando no hay cámaras, nos putean». Una lucha constante por la (des)esperanza: «No nos parará nada».
¿Cómo es un día de trabajo en Proactiva Open Arms?
Todos son muy intensos. Tanto en tierra como en el mar. Nos organizamos como ONG porque no teníamos ninguna otra posibilidad y era obligatorio. Más que una organización, somos un grupo de ciudadanos que trabajamos fuerte por lo que pasa en el Mediterráneo. Sabes dónde empiezas el día pero no dónde y cómo lo acabas. Todo se vive con mucha improvisación y tenemos que ser ágiles para estar allá donde hace falta.
«Mi trabajo se mueve por emociones y el dinero no lo son todo. Como empresario siempre hay muchas dificultades: es difícil, no es legal… «
Más corazón que cabe.
Es indiscutible que mi trabajo se mueve por emociones. Hay una parte de profesión, pero el dinero no lo es todo. Soy un empresario satisfecho por gestionar y garantizar la seguridad de las playas de gran parte del litoral español, pero también estoy harto de atender picaduras de medusa. Me enteré de que se estaba muriendo gente en otro lugar y tenía la capacidad, el know how y el material para ayudar. Como empresario siempre hay muchas dificultades: es difícil, no es legal…
Volvemos a los orígenes. ¿Cuál es el punto de inflexión?
En agosto de 2015 estaba con mi hija mirando Facebook y vimos a unos niños flotando en el agua. Yo hacía tiempo que seguía aquello que estaba pasando en el Mediterráneo a través de Médicos Sin Fronteras. Me cogí vacaciones y fui a Rodes y un día corriente por la playa encontré una zapatilla que no era de un turista. Allí lo decidí.
De la idea a la práctica.
El primer donante de la organización fui yo: puse todo el material y dinero para hacer una acción puntual. Empezamos con 15.000 euros que es el que costaba un barco que perseguía en Valencia. Propuse a mi equipo ir a Grecia porque estaba muriendo gente y escribí cartas al embajador griego de España, el embajador español de Grecia, la agencia de cooperación internacional, el ministerio de Asuntos Exteriores, la Diputación de Barcelona, la alcaldesa Ada Colau, médicos Sin fronteras… Nadie me contestó. Viajé con Gerard Canals en Grecia, pero no sabíamos a qué isla caeríamos y finalmente, fue Lesbos.
La lucha empieza en Lesbos.
Desde el aeropuerto vemos llegar las pateras y todo estaba lleno de chalecos. ¿Cómo puede ser que un aeropuerto internacional tenga tan poca seguridad? Se hablaba mucho terrorismo islámico, Siria estaba en medio de una guerra y todo estaba descontrolado. Fuimos al norte de la isla que estaba a 70 kilómetros donde llegaban miles de personas al día. Íbamos cómo excursionistas sin recursos y no había ningún turista en Lesbos, solo periodistas pero no estaba mediatizando. El primer día ayudamos nadando y con pantalones cortos, mojamos el móvil, la cartera… Nos pusimos el uniforme, un silbato, las aletas y un walkie talkie cómo si estuviéramos en la playa. Todo era muy precario pero pusimos nombre a los accidentes geográficos, centros de comunicación, antenas con alambres… Organizamos un dispositivo de 17 kilómetros y rescatamos 32.000 personas.
Dinero y financiación son el gran problema de la ONG?
Al contrario, facilísimo. La primera semana en Lesbos nos entrevistó la BBC. Un hombre me recomendó hacer una ONG con un seguro de seguridad civil para que no nos pudieran echar. Hicimos web, crowdfunding… Un amigo nos montó una web con PayPal y en 24 horas entró dinero desde todo Silicon Valley. En muy poco teníamos unos 50.000 euros. Nos apoyó la empresaria Amy Rao que es íntima amiga de Hillary Clinton y la viuda del actor Robin Williams. Envié un vídeo a Tomàs Molina que es de Badalona y salió al TN Mediodía, hice unas declaraciones en el New York Times criticando Frontex y la UE después de un naufragio y fuimos a parar a El Intermedio que fue la presentación en España. Entraron 130.000 euros en donaciones.
«Nos ocupamos no sólo de salvar vidas sino de mediatizar el conflicto»
Un año después también levantasteis 700.000 euros con el Astral en Salvados .
Levantamos dinero en una nada. El más importante es por qué haces las cosas. Creamos una organización porque creíamos que lo teníamos que hacer y no podíamos dejar morir a nadie. Pasamos absolutamente de toda la parte legal. Tenemos prejuicios cuando nos sentamos a evaluar y analizar, pero a la hora de la verdad tienes que actuar. Y después lo tienes que comunicar y enseñar. Las imágenes hablan solas. Nos ocupamos no sólo de salvar vidas sino de mediatizar el conflicto. Las primeras donaciones durante los dos primeros años vienen de las redes sociales.
Habéis venido para quedaros?
Somos un nuevo orden pequeño de ayuda humanitaria y movilización ciudadana para dar respuesta a una situación concreta. Sin necesidad de estructurarse, ni crecer ni crear una gran organización como la Cruz Roja, Médicos sin Fronteras, ACNUR… Ahora, soy empresario y estoy sufriendo porque no estoy encima de mis empresas y su resultado no es tan favorable como espero. Ojalá pleguemos mañana y volvemos al trabajo.
«Soy empresario y estoy sufriendo porque no estoy encima de mis empresas y su resultado no es tan favorable como espero»
De las ONGs no se vive, pero se tienen que hacer sobrevivir las ONGs.
Cuando me dieron el premio Catalán del Año dije que ojalá no me lo hubieran dado nunca porque querría decir que mi trabajo ya la hace la Administración. Ahora, es más fácil que una iniciativa civil se mueva que no que la Administración mueva todos sus mecanismos para dar respuesta. ¿Por qué no estaban Médicos Sin Fronteras o ACNUR? Son grandes organizaciones con presupuestos comprometidos que a finales de año ya se han llevado a cabo. Y a no ser que sea una gran catástrofe natural con donaciones extraordinarias… Nosotros, con 15.000 euros ya salvábamos vidas. Y comunicando muy bien.
Sin comunicación tampoco hay movilización.
Claro. Mi discusión con ACNUR fue cuando me dijeron que no teníamos problemas económicos porque teníamos la suerte de estar en un conflicto mediático. Error. El 2014 no lo conocía nadie. Del mismo modo que se da muy poca información de lo que pasa en el sur de España.
«¿Cómo puede ser que la información sobre botes en peligro, rescates, desembarco, naufragios, muertos y desaparecidos pueda ser tan claramente falseada y manipulada?», escribías.
Todo lo que se está haciendo es tendencioso. Puedo hablar de cifras reales globales que se alejan de aquello que nos quieren vender. Nos dicen que es una invasión, una crisis humanitaria… Desde los 60 hasta ahora, el porcentaje migratorio respecto a la población mundial es de entre un 3% y un 4%. Excepto en los 90 por la guerra de los Balcanes y después, por la guerra de Siria. Pero, también puedo decir que había 96 millones de migrantes en el mundo durante los años 60 y 284 millones de migrantes durante el 2018.
Todo es relativo…
Claro, ¿qué hay detrás? En los 60 había 3.000 millones de personas en el mundo y ahora somos más de 7.000 millones. Solo entre un 7% y un 8% son refugiados. El 84% de los refugiados están en países del tercer mundo y el resto cabrían todos en una ciudad como Estambul. 50.000 han llegado por el sur de España y 99.000 por el sur de Europa. Pablo Casado dice que es una invasión, pero no se quedan en España.
«No quiero subvenciones de un gobierno porque nos ligará y prefiero independencia»
Discrepáis a menudo con las cifras de la Comisión Europea que defiende que se han salvado 620.000 vidas desde el 2015 gracias a operaciones de Italia y Grecia. ¿Qué porcentaje de rescates se hacen desde la administración pública y qué desde las ONGs?
España tiene la ventaja de tener un cuerpo de salvamento civil que es Salvamento Marítimo que se lo rifan entre Guardia Civil y la Armada. Hay muchos intereses. España no tiene una función fuera de la OTAN y a la Armada le iría muy bien traer Salvamento Marítimo pero entonces sería una guardia costera militar. Todo el mundo envidia España para tener un cuerpo civil pero este está mudo porque trabaja por el Estado y tiene un contrato de confidencialidad. Si salvas vidas con un cuerpo militar será perverso. Nosotros fuimos al sur de España para dar voz a la realidad y denunciar todo aquello que estaba pasando. Y nos bloquearon. La Guardia Civil se pervirtió hace muchas décadas y ahora es represiva como todas las policías. Debajo del tricornio hay muy poca cosa. Alguien tiene que poner orden y hacer políticas valientes.
Ponme un ejemplo.
¿Hay toda la policía y tienen que venir cuatro ONGs a salvar vidas? Cuatro friquis con dinero de las redes sociales os dejan en evidencia? Algo no funciona… Yo no soy político, soy empresario. Se tienen que optimizar recursos. Mi barco cuesta 7.500 euros al día y salva muchas vidas. El de Salvamento Marítimo triplica mi precio. La cabeza del sindicato de Salvamento Marítimo es la CGT que son unos extorsionadores. Es todo muy complejo. ¿Qué haremos?
¿Qué haremos?
Salvamento Marítimo era privado, salía a concurso e iba con licitación. Desde que se hace ver público ha costado 1.000 millones más. La Guardia Civil es el mando único del término migratorio de España y Salvamento está bajo sus órdenes. No sabemos qué pasa y los datos no son las que son. La información está muy sesgada porque hay intereses nacionales. Pedro Sánchez está acorralado por el independentismo y el problema migratorio es una interpretación de los medios. Nadie dice la verdad sino aquello que le interesa… Todo esto no lo sabía pero si eres empresario lo vas viendo.
¿Y qué más has visto?
A mí teléfono, antes tenía hoteles y Ayuntamientos. Ahora tengo ministros, escribo un Whatsapp al Vaticano, a Guardiola… Es muy transversal. Si haces una vacuna para una enfermedad tropical de una isla entonces sería difícil financiarla. Lo hacemos todo con redes sociales y transparencia. Las cuentas de la ONG están en la página web: el 90% de las donaciones son privadas y esto nos da independencia. No quiero subvenciones de un gobierno porque nos ligará. La Cruz Roja es muda, no protesta pero tiene los sueldos cubiertos. Si no hay dinero no salimos.
¿De cuánto dinero estamos hablando?
Sacar el barco del puerto me cuesta 4.000 euros de gasóleo al día. Ay, si yo le dijera a toda la gente que la mitad de donaciones que hacen se gastan comprando gasóleo, pagando las petroleras que ocasionan la mitad de conflictos en todo el mundo… La gente se enfadaría. El barco no va con premios sino con gasóleo y nadie lo quiere pagar. Con un barco y dinero de las redes sociales hemos rescatado 59.500 personas en tres años. Dejamos en evidencia las Administraciones públicas.
¿Qué papel tiene la Administración?
¿Qué podrían hacer 28 gobiernos? No quieren hacer nada. Pero, nosotros vamos tirando y solo necesitamos entre 3,5 y 4 millones de euros por año. No tenemos socios y no sabemos si continuaremos mañana o no. ¿Qué necesidad hay de crear una estructura o un edificio? Ninguna. Podríamos gastar, pero hemos preferido enviar un equipo a Senegal, Gambia y explicar todo aquello que pasa durante el viaje. Ojalá hubiera 100 organizaciones pequeñas como la nuestra… El dinero va a parar a las grandes porque están controladas.
«Con un barco y dinero en las redes sociales hemos rescatado 59.500 personas»
Defiendes que «para salvar vidas se tiene que estar».
Hace 80 años, los alemanes tenían campos de concentración junto a las ciudades pero durante décadas nos han hecho creer que ningún alemán sabía nada. Todo esto que está pasando con las personas que huyen de los conflictos y vienen por miedo, pobreza o necesidad es exactamente lo mismo. De aquí 40 o 50 años cuando se hable de todo esto se recordará como la sociedad europea fue insolidaria y no estuvimos a la altura. De aquí 20 años, la población africana se doblará. La globalización no es un McDonald’s en todas partes sino tener el derecho a migrar. No te pueden impedir que marches. La situación de ahora es insostenible…
¿Podemos ayudar?
Habrá 150 millones de personas que se desplazarán en los próximos años por motivos ambientales, conflictos, necesidad. Por tierra se están militarizando las fronteras, pero ¿por dónde se moverá la gente? Siempre nos hemos desplazado para buscar un lugar mejor para vivir y no nos ha parado ni el mar, ni la montaña ni la glaciación. No nos parará nada. Morirán muchos pero otros llegarán. No podrán pararlo. Se tiene que tratar con políticas a medio y largo plazo. Con políticos valientes y políticas valientes. Preparamos a esta gente, pero no expropiamos su país, expoliamos sus recursos, interferir en su desarrollo por intereses nacionales… Los políticos que tenemos son una mierda. Todo esto no lo sacamos, pero el poder lo tiene el pueblo y la ciudad.
«Europa de los países está muerta, todo evoluciona hacia las ciudades»
«Es el momento de las ciudades globales!», aseguraba Saskia Sassen a VÍA Emprendida.
Europa de los países está muerta y Europa de las regiones también. Todo irá evolucionando hacia las ciudades y la relación será más directa entre alcaldía y ciudadanía. Queremos que nuestro barco tenga el apoyo de las ciudades y queremos una alianza de ciudades mediterráneas que estén en contra de las políticas generales y a favor de los derechos humanos.
Imagínate Proactiva Open Arms en unos años.
¿Cuántos flujos migratorios hay por mar en todo el mundo? Si no hay foco mediático, la gente no lo sabe y no hay presión política. Se tienen que denunciar las cosas porque cambien. ¿Por qué Sánchez aceptó el Aquarius? Hace tres años que sensibilizamos España. Sánchez cogió el Aquarius porque creyó que arrancaría la simpatía del sector de izquierdas pero después nos han bloqueado. Cuando no hay cámaras, nuestro barco está puteado dos meses al sur de España esperando un convenio que no llega nunca. Italia utilizó el proceso judicial para frenar un mes y medio nuestro barco y nos acusó de traficantes y grupo delictivo. Todo era mentira, pero ya nos habían parado… El PSOE nos ha hecho el abrazo del oso: no pueden decir que la Guardia Civil no me quiere ni que Fernando Grande-Marlaska manda. No pueden decir que si Sánchez quiere ganar las elecciones tiene que poder controlar el poder independentista y el poder migratorio porque si no la derecha lo utilizará para arrancarle votos. Me putearán a muerte, pero lo diré.
Entrevista publicada originalmente en VIA Empresa.
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